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El té de la tarde. [Priv]

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El té de la tarde. [Priv]

Mensaje por Aleksander White el Sáb Nov 19, 2011 10:13 pm

Los últimos 2 años habían sido difíciles.
Se había tenido que acostumbrar a que ya no era el simple joven que podía andar de un lado a otro, encubierto, divirtiéndose por el simple gusto de hacerlo en las fiestas de sociedad. Ahora, Aleksander había asimilado la seriedad de todo ese asunto luego de la casi muerte de su padre, las fiestas eran tácticas para conocer gente, agradarle y hacer que la familia White fuera bien vista dentro de la sociedad, que tuviera aliados. La sonrisa y pasividad también le habían servido para ganarse el respeto de aquellos dentro de la organización, esa fuerte máquina de engranes que poco a poco se movía cada vez más cerca de aquel objetivo que sabía ansiaban muchos. Ellos, por seguir las filosofías en las cuales fueron educados desde pequeños y aquellos a los que habían ido añadiendo a sus piezas del tablero, hubiese sido de manera voluntaria o no.

Dos años habían pasado desde que recibieron aquella noticia.
Días que se habían ido largos, meses eternos. Dos años que habían parecido dos milenios.
Y ahí estaba él ahora, de pie frente al ventanal del último piso del Hotel, donde se hallaban las oficinas administrativas separadas en dos enormes despachos principales. Black & White.
Sus ojos dorados se posaban en los autos que recorrían la avenida que se veía como una estrecha cinta por debajo del rascacielos. Las luces se iban encendiendo poco a poco a pesar de la temprana hora de la tarde, producto de la neblina que comenzaba a llenar la ciudad en esa época. Londres seguía manteniendo aquel fenómeno que a Sasha le parecía algo místico, como si la niebla fuera a ocultar algo mucho más grande fuera de su razonamiento.

Hizo que sus pies comenzaran a moverse de forma mecánica, su cuerpo enfundado en un traje color oscuro con camisa blanca y sin corbata se movió silencioso y elegante, encontrándose en su puerta a una mucama de servicio a la habitación, llevando un carrito con el servicio de té.

"Cierto, son las 4 en punto" Pensó, mientras despedía a la chica con una palabra de agradecimiento y tomaba a pesar de las protestas de ella, él mismo el carrito y se hacía camino hacia la enorme oficina vecina. No tocó la puerta, simplemente abrió y se anunció como si fuera la cosa más normal del mundo irrumpir así en ese lugar.

--Buenas tardes Señor, el día de hoy tenemos una presentación de té negro con influencias chai, endulzado con miel virgen y unas galletas de pasta de vainilla francesa para acompañar. -- Fue su saludo, seguido de su enorme sonrisa, esa que siempre ponía cuando sabía quién estaba detrás de esa puerta. --Son las 4 de la tarde y no te he escuchado salir a comer, al menos, tomarás el té conmigo ¿Verdad? -- Arqueó sus cejas y dispuso la mesa al lado del escritorio, comenzando a hacer a un lado los papeles de encima, perfectamente separados y ordenados para que su "acompañante" no perdiera pista de lo que había estado haciendo y pudiera continuar sin problema luego de terminar con el clásico té de las 4.

--Ahora... ¿Lo endulzo o lo tomarás al natural? --Preguntó, fingiéndose un camarero sonriente y solícito, mientras pasaba el juego de té al escritorio y tomaba asiento enfrente del elegante hombre de cabellos negros al cual había interrumpido. Su acompañante en esa cruzada, su primo y amigo: Zarek Black.


Última edición por Aleksander White el Sáb Nov 19, 2011 11:40 pm, editado 1 vez

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Re: El té de la tarde. [Priv]

Mensaje por Zarek Black el Sáb Nov 19, 2011 10:43 pm

Cierto...habían pasado dos años ya desde aquella tragedia donde murieron alfiles importantes para la organización y no sólo ellos, sino que las cabezas del mundo "escoria" se habían visto en la obligación de dejar el cargo importante que los respaldaba para entregárselas a sus hijos que no estaban totalmente preparados para este mundo "suicida", un mundo manchado y oscuro al cual Zarek, si hubiera podido elegir, no hubiera entrado...¿qué se sentía ser normal?.

Sentado yacía en su escritorio con el cabello revuelto por haber pasado la noche en vela revisando papeles importantes que habían llegado de un momento a otro, nuevos inversionistas, nuevos accionistas, nuevos trabajadores...y la verdad a Zar le gustaba tener todo listo y en orden cuanto antes, por lo mismo habían veces en que ni siquiera le daba el aviso correspondiente al pelirubio de aspecto feliz, no era necesario que hubiesen dos estresados en la compañía, con sólo Zar bastaba y sobraba.

"Dos años..." Entreabrió los ojos reclinándoose hacia atrás mientras zafaba el nudo de su corbata para darle más espacio a su cuello para que se expandiera a medida que respiraba "Qué hora era..." Recordó había estado a las 9 de la mañana en una reunión, después de estar dos horas dentro salió para ir a una junta con los inversionistas anteriormente señalados, la última vez que vio la hora eran aproximadamente las 1 de la tarde...Se echó hacia adelante apoyando ambos antebrazos sobre el escritorio para comenzar a cabecear de manera despreocupada hasta que finalmente cayó profundamente dormido.

-...ñor- no había escuchado la puerta sonar, y eso demostraba que estaba envuelto en un profundo sueño - Señor - La voz de la secretaria lo obligó a abrir sus ojos de manera lenta tragando la saliva que había abandonado su boca dejándole un sabor seco, necesitaba beber agua. - ¿se encuentra bien?- Preocupaba la mujer acortó la distancia para poder verle como correspondía, mas Zar levantó la mano para que se separa, estaba en perfectas condiciones.

- Yo siempre estoy bien- Respondió para echarse nuevamente hacia atrás desabotonando los botones de su camisa hasta el pecho, la joven mujer sonrió suavemente para dejarle uno que otro papel mientras que Zar la observaba de manera detenida, desviando la mirada después de unos segundos para sumergirse en sus pensamientos, locos pensamientos, que lo obligaron a mantener silencio.

- Mi pregunta fue insensata - Lo miró de manera fija, a los ojos, mientras que Zar le respondía la mirada apoyando la cabeza contra su silla acuerada de color negro, fue así como la mujer se acercó un poco tapando parte del cuerpo del hombre, iba a hacer una acción poco profesional cuando el rubio irrumpió haciendo que la mujer desviara el rostro para mirar al "intruso" mientras que Zarek le imitaba mirando a Sasha para después mover la cabeza en dirección opuesta de la mujer, la cual salió rápidamente haciéndole una reverencia al rey blanco.

- Natural - Respondió para levantarse de la silla mirando la puerta que se cerraba detrás del cuerpo de la joven - No me desagradan las cosas dulces pero tampoco soy fanático de ellas Se acercó a Sasha para mirarlo desde un lado mientras ordenaba sus mangas arremangadas tapando así el reloj negro que solía llevar - ¿hoy es la ceremonia de aniversario?- Refiriéndose a la ceremonia dada para los alfiles muertos - Si es así creo que debo ir a cambiarme de ropa- Se acercó por detrás del ruso para apegar un poco su cuerpo contra este tomando la taza para llevársela a la boca comenzando a beber, despacio, el líquido que le había dado Saha, si lo había echo el no debería tener nada raro.
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Re: El té de la tarde. [Priv]

Mensaje por Aleksander White el Dom Nov 20, 2011 12:04 am

No reparó mucho en la joven que había estado ahí en la oficina, más sin embargo la despidió con una sonrisa educada y un asentimiento de cabeza. Todas ellas (las empleadas que tenían en el hotel y en la organización) eran mujeres hermosas e inteligentes que merecían el mayor respeto de todos. Siempre dando lo mejor de sí en las labores que realizaban, Sasha se sentía muy a gusto con todas ellas, a diferencia de todas las damas ociosas y ruidosas de sociedad a las cuales no soportaba.

Sirvió los tés con calma. El suyo con dos toques de miel, puesto que las cosas dulces eran parte de sus pequeños caprichos, esos que aún podía darse, dejando la taza de Zarek al natural. Mientras veía todos los papeles que había levantado del escritorio, la mente de Aleks se fue volando unos segundos si apenas.
¿Desde cuándo era que habían comenzado a exigirse tanto?
Sabía que a Zarek le gustaba mucho tener las cosas en orden, tenía casi podía llamarse una obsesión con controlar todo y no es que a Sasha no le importara, él también estaba al tanto de nombres, cargos, juntas y cumplía con sus obligaciones, sin embargo, aún tenía aquel apego por su identidad, por no dejarse llevar por aquel torrente de trabajo que le exigía permanecer despierto más horas, muchas más de las que podía tener un día.
Su primo le preocupaba, pues no se veía cansado, ni tampoco por un segundo asomaba en la mente de Sasha la idea de que no pudiera con el cargo, más sin embargo no quería que eso se hiciera de pronto la vida "mecánica" del rey negro, que no tuviera nada más...
Diversión.
Ocio.
Risas.
Tiempo libre.
Se sintió incluso culpable de en ocasiones irse en punto del término de su hora de trabajo a dormir.

El cuerpo de su primo sobre sus espaldas le sacó de sus pensamientos, sonriendo al notar la confianza usual con la cual él tomaba todos los alimentos que le traía. Más sin embargo, aquella sensación de "libertad" fue cortada por la pregunta de trabajo de Zarek, haciendo que Sasha suspirara y tomara un sorbo grande de su taza, seguido de una galleta que comió de un bocado.
--Es a las 8 de la noche. Pedí que nos trajeran los trajes negros, limpios y planchados, están en las suites, todo listo para que nos aseemos y vistamos sin necesidad de que vayas todo el camino a casa. --Susurró, entonces haciéndose un poco más atrás en la silla, alcanzando a poner su rostro en el estómago del pelinegro, tenían mucha confianza y no era nada inusual ni tampoco en doble intención el que Aleksander hiciera eso. Más era como un tic que tenía, cuando le quería dar a entender que estaba preocupado por él. --Debes comer adecuadamente antes de salir. El discurso que daremos está escrito, seguramente ya en tu bandeja de entrada del correo, está revisado y acorde a lo que tenemos que decir en honor a los alfiles. --Lo había escrito él, realmente las palabras habían costado trabajo salir en papel cuando pensaba una y otra vez en aquellos que habían perecido ese día.
Por ellos.
Por ellos y más de los que se habían sacrificado en aras de Scorîa debían triunfar.

--Van a ir ambas --Susurró de pronto, retirando el contacto con su primo y sonriendo. Por "ambas" daba a entender que sus madres asistirían. Dignas precursoras de la causa y en representación de los mayores que se veían imposibilitados para moverse. --Ojalá la mía no se ponga ese horrible sombrero. --Rió de pronto, su risa llenando el silencio de la habitación.
Así era Sasha, siempre buscando algo con lo cual aligerar el ambiente, algo con lo que los demás pudieran sonreír.
Oh...
Si pudiera hacer sonreír a Zar siempre, podría considerarse un hombre completamente feliz.

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Re: El té de la tarde. [Priv]

Mensaje por Zarek Black el Dom Nov 20, 2011 12:51 am

Acomodó los botones de su camisa mirando hacia la nada como si no estuviese presente en la conversación, mas cuando se trataba de Sasha el nunca desviaba su atención, era como si sintiera y demostrara que las palabras del pelirubio fuesen mas valiosas que incluso su propio ideal.

- Recuerdo que el año pasado la ceremonia fue más temprano -

Aclaró un poco la voz, aún estaba ronco por la dormida que se había pegado hace unos instantes, y mientras lo hacía encorvó levemente hacia atrás su espalda para morder la galleta de la que el ruso comía, tenía hambre, al fin y al cabo no había probado bocado desde ayer al almuerzo.

- Uhm...-

Hizo un sonido mientras comía para después bajar la mirada hacia el hombre que le abrazaba, la verdad ya sabía de qué se trataba aquel gesto, se había hecho un ritual para ambos cuando se sentían preocupados...Suspiró cerrando los ojos para separarse del agarre de su primo, no sería correcto que los vieran de esa manera en la oficina, ¿qué dirían los trabajadores?, los alfiles, los caballos, las torres...Negó en silencio al darse cuenta de su propia paranoia adquirida después de un comentario hecho por su padre cuando Zar entró en la pubertad.

"Si no eres más social y te involucras con mujeres pensaré que tienes escondido algo muy interesante"

Comenzó a reír de manera disimulada acomodando sus cabellos hacia atrás mientras recordaba la frase, estúpida frase. Para que no hablaran de más se vio en la obligación de ser alguien que no era alejándose un buen tiempo del pelirubio al cual miró una vez más para limpiarle la boca con el dedo pulgar, le había quedado una que otra migaja adherida a la piel.

- De seguro irá vestida con un vestido rojo escotado y un sombrero gigante tipo "Lady gaga"-

Caminó hacia el escritorio para contestar el teléfono, desde el otro lado uno de los asesinos de la organización daba el anuncio sobre el término del atentado código k200, pronto comenzaría a salir por la televisión, asique solicitaba su permiso para entrar al despacho. Zarek dio el visto bueno y enseguida un hombre vestido, lo mas normal posible, abría la puerta para hacer una reverencia a los dos reyes, su cabello blanco se movió ante los "gestos" corporales mientras que recuperaba la compostura del cuerpo para retirar un artefacto que yacía escondido debajo de su ropa.

- El presidente de estados unidos dará la conferencia privada, las cámaras de seguridad del lugar están conectadas al computador que está sobre su escritorio-

Mensaje dado por el Caballo principal

- Se colocaron sobre las esquinas de los tribunales de Londres las bombas-

Miró su reloj

- En 30 segundos debería comenzar a salir en las noticias, mi rey-

Zarek cerró sus ojos por unos segundos para darle la espalda al joven sentándose a un lado del rubio mientras prendía la televisión colocando el canal de noticias de Inglaterra, así esperó los 30 segundos correspondientes hasta que el informe de último minuto indicó que mientras la reina de Inglaterra observaba las nuevas instalaciones del juzgado unas bombas detonaron, se especuló que hasta el momento habían 100 heridos, entre ellos un grupo de infantes extranjeros que visitaba el lugar. Así el pelinegro se echó hacia atrás manteniendo la frialdad en sus ojos para después mirar al rubio, la fase 1 de la conspiración estaba comenzando.
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Re: El té de la tarde. [Priv]

Mensaje por Aleksander White el Lun Nov 21, 2011 1:14 pm

La siguiente galleta que había agarrado, fue prácticamente "robada" por Zarek, cosa que no le importó a Sasha. Solían tener esos gestos cuando estaban a solas, nunca frente a los demás por los estúpidos prejuicios y seguros comentarios malintencionados que harían todos al respecto. Ellos, siendo cabeza de toda la organización, no podían darse el lujo de que sus allegados siquiera llegasen a pensar en cosas que les hicieran faltarles el respeto o en su defecto, que lo perdieran. Aunque al principio a Aleks no le había parecido nada del otro mundo y no le había importado en lo absoluto lo que pensaran de él, la última conversación que tuvo con su padre le hizo radicalmente ser más cuidadoso, aunque no por ello menos apegado a su primo pelinegro con quien había pasado la mayor parte de su vida. Por ello mismo, Sasha no se quejó cuando Zarek se separó de su cuerpo, notando como incluso en silencio, su primo también parecía un tanto inconforme con aquellas "reglas de sociedad idiotas" como las consideraba el rubio, más sin embargo, el momento no era el adecuado para pensar o hablar siquiera de eso.

Sus ojos dorados miraron la forma en la cual despreocupadamente Zarek se limpiaba sus labios y no pudo evitar esa sonrisa traicionera que siempre le acompañaba cuando estaba de alguna manera contento. Sonrisa que pronto se acompañó con una risa fuerte al escuchar a su primo comparar a su madre con Lady Gaga.

--Madre estaría tan dolida si te escuchara. Traicionas todo el amor que te tiene. --Dijo entre risas, sonido cantarino que se detuvo en cuanto el teléfono del escritorio de Zarek comenzó a sonar.

Se puso serio, mirando con un tanto de preocupación la tez blanca del pelinegro. Había una razón por la cual la ceremonia de los alfiles había sido pospuesta algunas horas y no se había hecho al rayo del ocaso como la vez anterior. Todo había sido arreglado a la perfección para que coordinara con una operación que DEBÍA hacerse esa misma tarde. Y la ceremonia de los alfiles era tan importante que tampoco pudo ser pospuesta; así, lo mejor que pudieron hacer fue coordinar tiempos para que pudieran abarcar ambas cosas en un solo día. Aleksander se hallaba perfectamente sentado, como todo un caballero en la silla frente a la puerta cuando el hombre entró. Su sonrisa tensa saludó al hombre quien serio comenzaba a dar un resumen de la operación. Sasha no pudo evitar torcer los labios, más se mantuvo impasible, asintiendo ante todo lo que parecía completamente arreglado, a conocer por sus torres, caballos y alfiles, iba a ser una operación exitosa, impecable; una operación que iba a reclamar vidas. Reprimió las ganas de tomar la mano de Zarek cuando se sentó a su lado, simplemente apretó la servilleta en su regazo y tomó un sorbo más de su té, sus ojos dorados mirando con un brillo extraño las noticias y luego pasaron hacia los de su primo, asintiendo levemente con la cabeza, dejándole saber que todo estaba bien.

--Necesitaremos un reporte de daños más exacto que el que saldrá encubierto en las noticias, encárgate que los caballos detecten cualquier comunicación de seguridad nacional que se envíe a Interpol, por favor. --Pidió Alek, petición que fue aceptada con un asentimiento de cabeza de la Torre.

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Re: El té de la tarde. [Priv]

Mensaje por Zarek Black el Lun Nov 21, 2011 2:02 pm

Ahh...Sus ojos ya no estaban mirando al hombre que daba las informaciones, era como si no hubiese nada dentro de la sala más que su propio pensamiento que se solificaba para mostrarse como persona frente al pelinegro el cual entrecerraba sus ojos para volver a mirar hacia el frente como si estuviese prestado atención, aunque claro, no debía ser tan despreocupado como para no estar escuchando, mas no podía evitarlo, era como si cada una de sus células se negasen a actuar el papel que le correspondía por nacimiento, era como si sus orbes se desviaran de manera inconsciente para no ver la escena mortuosa que tendía enfrente...Todos estaban muriendo, al igual que la tierra, todos lo estaban y Zar no podía hacer nada para evitarlo.

"No es tan malo, sus hijos podrán disfrutar mi tierra cuando sean grandes"

Sus pensamientos habían adquirido la apariencia de un hombre de cabello negro al cual en la organización llamaban "Ezio" aunque claro, el realmente no estaba ahí.

"Además nadie dice que ellos no eran mala personas, esos niños podrían ser asesinos en su futuro, quizás violadores o ladrones, peor aún! políticos o curas"

Su pensamiento comenzó a reír a carcajadas llevándose ambas manos hacia el vientre mientras que Zarek reaccionaba echándose hacia adelante para tapar su boca, no podía creer que estuviera pensando de esa manera, ¿era él el que pensaba así?, o realmente aquella persona era el espíritu de su antecesor...Deslizó su mano hacia sus ojos tapando parte de su rostro mientras cerraba sus párpados por más comodidad, en qué momento se había vuelto tan frío...

- No se preocupe, mi Rey, han dejado en claro que estan conectados con la zona de inteligencia de la interpol, nuestros agentes están moviendo hilos desde la oscuridad para sacar información, la que usted me está pidiendo -

El "empleado" desvió su mirada hacia Zarek, su rostro no mostraba estar afectado mas se comportaba de manera extraña, quizás algo no le había gustado de la operación, ¿habían echo mal el procedimiento?. Avanzó un poco para entregarle el paquete que el rey negro había pedido, era la corona de la reina negra de inglaterra.

-....-

Cómo mierda lo habían conseguido, se suponía que la existencia de la reina negra de Inglaterra era un mito, no podía ser cierto...¿Los escritos de la mujer alquimista eran correctos?. Sin mostrar expresión en su rostro estiró la mano para coger entre sus dedos la corona, la delgada corona que comenzaba a acercarse hacia el Rey negro mientras este sonreía disimuladamente de medio lado al observar las joyas poderosas de color negro que adornaban la demostración del trono, es así como después levanta la vista, mientras que a su lado aquel "pensamiento" desaparecía riendo de manera descontrolada observando a la torre de manera mecanizada.

- Has lo que te a mandado tu Rey, conmigo podrás hablar después -

Zar había recuperado su expresión y con el ello el objetivo de la torre se había acabado, por lo mismo sonrió suavemente haciéndole una reverencia a ambos reyes para después retirarse dejando en el silencio, perdidos, al par de primos que lograban mezclarse de una manera interesante.

- Mira, Sasha -

Sus ojos fríos tomaron un tono más calmo y relajado al momento de mirar al pelirubio mientras que levantaba la corona para colocarla en la cabeza del ruso como si se tratase de la coronación de una nueva reina.

- Con esto podremos comernos a la reina de manera lenta -

Se tapó la boca para evitar que su sonrisa saliera al descubierto, todo estaba saliendo mejor de lo que pensaba, mientras que sus ojos tomaban un brillo despectivo y despreocupado al mirar al ruso con la corona de reina negra, era como si fuese incluso su propia reina.

- Ahora eres mi reina negra -

Comentó entre sus dedos por la obvia situación que se presentaba frente a sus ojos para después levantarse sintiendo que hoy sería un "gran día para la ciencia".
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Re: El té de la tarde. [Priv]

Mensaje por Aleksander White el Lun Nov 21, 2011 6:02 pm

Todo parecía marchar con normalidad. El atentado había sido un éxito, seguramente los gobiernos Estadounidense e Inglés comenzarían a lanzarse culpas sobre la nacionalidad de aquel "terrible terrorista" y el móvil por el cual hubiese atacado ese preciso lugar.
*Seguramente globalifóbicos* Sería el reporte principal que mandarían.
Sin embargo, Aleksander sabía bien como funcionaban los gobiernos. Ese atentado haría a Estados Unidos desconfiar de Inglaterra y viceversa, los haría caer en una posición donde el delgado hilo de las relaciones Internacionales sería necesario y podría romperse o torcerse ante la mínima provocación.
Dividirlos, sería la manera más fácil de atacarlos por separado.
Poco a poco... Desmembrando las lealtades, Scorîa iría avanzando.
Lento, como un peón que se mueve en un tablero de ajedrez siendo ignorado por todas las demás piezas que tratan de comerse a las principales por la movilidad y poder, y terminan ignorando a aquél que avanza un cuadro a la vez, dejándolo llegar al otro lado para coronarse como la pieza más peligrosa del juego.

Los pensamientos de Sasha fueron cortados cuando notó que Zarek tapaba su boca. Por un momento tuvo miedo que se derrumbara frente a aquella torre, más cuando pasó su mano a sus ojos se tranquilizó. No había sido nada.
Sus ojos dorados pasaron entonces al hombre que asentía a su petición, haciéndole mover afirmativamente la cabeza mientras decía con su voz suave:

--Buen trabajo. Tendrán su recompensa por el buen manejo de la operación, ténganlo por seguro. -- Le dijo sonriendo. Aleksander creía firmemente que aunque el dinero no lo hacía todo, era buen impulso para que las personas involucradas en sus "negocios" estuvieran contentos. Porque... ellos NO eran esclavistas. Quizá habia alguien que estuviera entre sus filas que no estuviera convencido de los modus operandis, pero...
Ellos les deban la opción. ¿No era así?
Si ellos estaban en sus filas, era porque así lo habían decidido.

La torre de pronto entregó un paquete a Zarek, uno cuyo empaque fue retirado casi de inmediato y que dejó al descubierto "eso" que hizo que Sasha abriera la boca como un niño adicto al dulce al cual le develan el pastel más grande del mundo justo en sus narices. Todo pasó en cámara rápida después. Aleksander se despidió mecánicamente de la torre que salía y por segundos (¿o fueron minutos?) no pudo retirar sus ojos dorados de aquella excelsa joya coronada de perlas negras, Onyx, azabaches y diamantes negros.
Alzó su mirada solamente cuando escuchó la voz de Zarek decir su nombre, para luego presenciar como de una manera algo peculiar su primo levantaba la corona y la ponía casi se podría decir que solemnemente en su cabeza. Le escuchó, notando también que tapaba su boca, pero los bultos pequeños en sus mejillas le dejaban saber que había sonreído, causando de pronto una mueca idéntica en Sasha, que le miró directamente a los ojos, con la corona sobre su cabeza.

--Larga vida a tu reina, entonces. --Dijo, sin siquiera molestarse por la insinuación de Zarek y al haberle dado este el apelativo de "mujer" Hasta cierto punto... le había complacido. --¿Haremos ceremonia pública? Amaría ver la cara de todos cuando anunciemos nuestro compromiso. --Bromeó estúpidamente, como solo él sabía hacerlo en esas situaciones. Más entre la broma... Quizá y solo quizá había palabras que a él verdaderamente le hubiesen gustado decir.

Se acomodó la corona, tomando su taza de té y simulándose todo un "caballero" de la realeza, sorbiendo lo último que quedaba mientras sus ojos dorados no dejaban de ver a Zarek, como si fuese una pantera con la vista fija en su presa.

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Re: El té de la tarde. [Priv]

Mensaje por Zarek Black el Lun Nov 21, 2011 10:36 pm

Zarek yacía perdido en su pequeño mundo mental de conspiraciones mientras que se dirigía hacia la biblioteca de su despacho para comenzar a buscar un libro de cubierta normal que nadie, conmúnmente, tomaría, así lo retiró con cuidado de su posición apegando sus dedos de manera firme al libro hasta que bajó el brazo para dirigirse hacia donde estaba Sasha.

Se paró frente a él observándolo con detenimiento, sus orbes plateadas brillaron con un intenso resplandor que sobresalió a pesar de que sus ojos yacía entrecerrados. Su postura, sobresaliente, comenzaba a verse quebrada por el movimiento del cuerpo del pelinegro quien azotaba el libro contra la mesa de manera poderosa como si estuviese enfadado, la verdad no lo estaba pero era un hombre muy extraño de por si. Así, y con el rostro levemente erguido entreabrió los labios para comenzar a susurrar en ruso cosas que no se dejaban entender con claridad por el nivel bajo de su voz, mas poco importaba, la cercanía comenzaba a acalorar el rostro intocable de quien ahora levantaba la cabeza para dejar reposar sus labios sobre la corona negra que brillaba con la misma intensidad con la cual lo hacían sus ojos.

- Da zdravstvuet moya koroleva - [larga vida a mi reina]

Sus labios se reflejaron en las distintas perlas mientras que la respiración, el aire caliente, empañaba las joyas dejando una marca del beso dado recientemente. El libro quedó sobre la mesa para darle completa libertad a la mano que se movió hacia el rostro de sasha para agarrarlo de manera firme como si no quisiera que escapara, la cabeza del ruso cayó un poco hacia atrás por el movimiento forzado de la mano mientras que la corona resbalaba hacia el suelo acolchado por la negra alfombra que te permitía caminar descalzo sin sentir desagrado en las plantas de tus pies.

- Izhenshchina, kotoraya nakhodit·sya na vashyeĭ storone - [Y a la mujer que estará de su lado]

Sus dedos, brutos, poco pacientes, duros, apretaron aún más la piel mientras que Zarek acercaba sus labios para apegarlos contra los del pelirubio comenzando a besarlo de una manera bruta, como si estuviese sediento, hambriento, de un poco de calor, mas a pesar de la potencia corrosiva del beso la frialdad de su lengua y sus labios le daban un toque extraño al beso cubierto de brutalidad.

Apretó los dientes mientras su pecho se movía de una manera pasiva y poderosa de arriba hacia abajo mostrando el deseo con el que besaba aquellos labios, su lengua viajaba de manera superficial por las comisuras lamiendo después las paredes interiores de la boca hasta moverse hacia un lado para entrelazar su lengua con la lengua ajena como si danzaran una maquiavélica y prohibida danza que se veía interrumpida con al respiración y las mordidas que Zar daba, así sus manos viajaron hacia el escritorio echando la silla del contrario hacia atrás para apegar lo que quedaba libre del cuerpo del ruso contra la madera y el vidrio de ésta permitiendo así que su cuerpo se recargara ligeramente contra la anatomía contrario mientras que la otra mano sostenía la taza que aún contenía el líquido caliente dentro, mas a pesar de estar en un rato exquisito sabía a la perfección que aquello debería ser borrado de la existencia de ambos como muchas veces había sucedido.

En eso, el sonido del teléfono interrumpió el momento obligando al pelinegro a soltar a su presa limpiándose los labios húmedos con la muñeca como quien elimina el lápiz labial de una mujer de la bragueta del pantalón.

- ¿Qué sucede? -

Respiró agitado pero en silencio mientras dejaba sobre el escritorio la vajilla fina y exclusiva para evitar que se quebrase, así mantuvo una conversación extraña con la secretaria, la que entró hace un momento atrás, mirando hacia afuera como si estuviese completamente solo en la habitación, mas no lo hacía a propósito, sólo intentaba enfocarse en lo que hacía aún cuando eso significara hacer pensar al resto de que realmente absolutamente nada lo afectaba.

- Okey, a las 11 entonces...-

Colgó el teléfono para después agacharse a recoger la corona a la cual observó de manera detenida maravillándose una vez más por la extraña creación que tenía en sus manos...Quizás después alguna reina la utilizaría al igual que lo hizo Sasha hace unos momentos, pero esa era otra historia.

- Quiero comer antes de irnos, muévete -

Pasó por al lado del pelirubio dejándole sobre la cabeza el libro que había sacado hace unos momentos, era necesario que leyera para que recordara los movimientos que había escrito la "mujer alquimista" sobre la supuesta reina negra que aparecería, así después abrió la puerta para salir del lugar como si nada hubiese sucedido, lo esperaba afuera para ir a comer algo así después no moriría de hambre a la hora de la ceremonia del recuerdo.
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Re: El té de la tarde. [Priv]

Mensaje por Aleksander White el Mar Nov 22, 2011 2:15 pm

Zarek ya estaba demasiado serio.
Cosa que a Sasha le indicaba que algo le preocupaba al pelinegro de ojos grises o que algo tramaba la mente inteligente y ágil de su callado primo. Los ojos dorados de Aleksander siguieron la delgada anatomía de Zarek en la habitación, sonriendo cuando se detuvo a buscar uno de sus libros.

Quizá para algunos su sonrisa era fastidiosa, quizá algunos pensarían que era alguien hipócrita ya que contrastaba con todo lo que hacía, las órdenes que daba, los planes que tramaban... Más sin embargo, era su manera de ser, alguien transparente que era feliz cuando miraba a su primo, cuando estaba en su presencia, cuando planeaban algo juntos. No podía evitar que esa mueca siempre surcara su rostro y se mantuviera regia mientras veía al atlético Zarek cruzando la estancia para dirigirse hacia él, quien aún tenía la corona en la cabeza, como reclamando el lugar que justo le habían dado.

Los ojos de Zarek brillaban como dos joyas de plata. Eso a Aleksander siempre se le había hecho muy curioso. Eran blanco y negro. Oro y Plata. Seriedad y Risas. Siempre habían sido todo lo contrario para los demás, pero en la mente no tan común de Sasha, éste pensaba que no eran opuestos, sino que se complementaban perfectamente, como el ying y el yang. La idea hizo que su sonrisa se pronunciara más, y aún cuando Zarek azotó el libro en la mesa y le hizo saltar, esa sonrisa no se borró de su rostro, siguió ahí, impasible. Hiciera lo que hiciera, si había algo de lo que estaba seguro, era que él jamás haría algo para dañarle.

La cercanía de Zarek le hizo lanzar una ligera risa nerviosa. No porque le incomodara, sino porque era raro que su primo tuviera tanta soltura al acercarse cuando usualmente era él quien se le prácticamente lanzara encima en ocasiones. Alzó la mano para tocar con suavidad la mejilla del rey negro, sonriendo ante su voz grave y en tono muy bajo siguiéndole la broma. Por un momento, Sasha pensó que sería perfecto que también siguiera el juego en eso de "anunciar su compromiso"

--Da... (Sí...) --Susurró en ruso también, regodeándose de haber obtenido un beso en su frente con una sonrisa enorme, de esas que ponía cuando algo iba bien y estaba de un absoluto buen humor.

Sus ojos dorados se abrieron con sorpresa cuando la mano de Zarek le tomó el rostro de esa manera firme, parpadeó confundido, más no se quejó. Le había descolocado por completo e incluso con el movimiento que le había obligado a reclinarse en el borde de la silla, había tirado la preciosa corona al suelo. Escuchó el resto de sus palabras y no supo porqué, pero la sonrisa se borró de su rostro.

--Zar... --Alcanzó a susurrar antes de verle acortar la distancia entre ellos dos. Cerró sus ojos, inseguro, con miedo. ¿Sería eso producto de su imaginación enferma?
No.
Los labios fríos de Zarek le llevaban de viaje entre la fantasía y de regreso a la realidad. Le hacían saber que aquél beso salvaje que él respondía de la misma salvaje manera realmente estaba sucediendo, a pesar de las múltiples advertencias de ambos que siempre dejaban en claro que nunca habría "próxima vez" más siempre ambos sabían que eso era mentira. Lejos de empujarle y enojarse con él por lo que estaba pasando, su mano derecha pasó sobre el hombro del pelinegro, hacia su cuello, atrayéndole con fuerza hacia él, como si quisiera asegurarse con ello de que no fuera a separarse. Su tacto hacia él era tembloroso. Sus manos siempre seguras y tranquilas ahora se hallaban nerviosas. Una a su costado, la otra contra su cuello.
Disfrutaba de ese beso dominante, respondiéndoselo con necesidad, deseo, abriendo su boca cuando sintió la lengua de Zarek rozando sus labios. El beso subió de tono cuando ambas lenguas se rozaron, Sasha se sintió de pronto recargado contra el escritorio, con la calidez del cuerpo de Zar sobre él. Su mano que aferraba el cuello de su primo bajó, tomándolo ahora del borde de su saco, empujándole ligeramente contra él.
Y justo cuando Aleksander había lanzado un suspiro y apretado el talle de Zarek con ambas manos, el sonido del teléfono cortó totalmente el momento.

Zar le soltó y él lo dejó ir.

Sabía que en las ocasiones que eso pasaba, cuando el mundo real los llamaba, ellos debían responder y aparentar que nada de eso había pasado.
Aleksander acompasó su respiración mientras Zar hablaba, el sonrojo en sus mejillas cediendo mientras se acomodaba la ropa. Cuando su primo le puso el libro en la cabeza y le dijo que comerían algo, Sasha regresó completamente a la realidad, levantándose y tomando la pieza de papel entre sus manos para salir detrás de Zarek.

--Quiero pasta. --Susurró una vez que le hubo alcanzado, volteando a verle de reojo y sonriéndole, más manteniendo su distancia ahora que cruzaban los pasillos del Hotel. Sasha podía ser impulsivo, pero cuando de esos temas y Zarek se trataba, podía guardar perfectamente la compostura y aparte... Estaba de un irremediable buen humor. Claro... Producto de lo que acababa de pasar. --Y una copa de Chardonnay --Dijo pronunciando la sonrisa.

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Re: El té de la tarde. [Priv]

Mensaje por Zarek Black el Miér Nov 23, 2011 1:23 am

Deslizó los dedos por el escritorio de la secretaria mientras seguía con la mirada al rubio que avanzaba frente a él como si fuese un dios que se retiraba hacia sus aposentos, y bueno, Zar lo veía prácticamente como uno al cual seguiría ciegamente sin importar el precio que debiera pagar, eso incluía esconder y acallar sus propios deseos, como hombre, hacia su persona.

"Los dioses no se tocan, son sagrados, están sobre el altar con los deseos del hombre derramados, por lo mismo es bueno observarlos desde lejos, Zak, porque así podrás tener mejor apreciación de lo que son realmente esos dioses"

Bajó un poco la vista para avanzar colocándose encima la gabardina negra que solía llevar, aunque esta tenía cierres en los brazos y en el cuello dándole un aspecto distinto a la anatomía bien formada del pelinegro quien escondía las manos en sus bolsillos para pasar por el lado de Alek como si estuviese dejándolo atrás.

"No importa lo que hagas o pienses, todos tenemos dioses a los cuales adorar y seguir, mas no olvides que no puedes enloquecer por ellos, está prohibido sucumbir al deseo terrenal hacia tu dios"

Levantó el rostro como todo un hombre orgulloso de su estirpe y avanzó sin despedirse ni saludar a nadie, de todas maneras las personas estaban acostumbrados al comportamiento frío y distante del rey de la organización, a pesar de que estaban relativamente en el mismo pedestal con Alek el continuaba haciendo sentir a las personas de que por llevar la sangre de Ezzio el era mayor que el resto, en todo sentido.

"Por lo mismo, Zarek, no debes olvidar nunca tu objetivo, hay algo más importante que el deseo y eso tu y yo lo sabemos"

Sonrió ligeramente de manera arrogante mientras abría la puerta de salida del hotel soltándola al momento en que el pelirubio salió, así indicó con el dedo que necesitaba el auto y lo esperó sin emitir sonido alguno, la verdad, y como siempre, yacía perdido en sus recuerdos, recuerdos no muy gratos de quien había sido su anterior pareja aunque había aprendido algo cuando estaba con ella, que no importaba cuál método debía utilizar, siempre debía proteger a su dios ante cualquier cosa.

- Pasta, ¿eh? -

Ya en el auto envolvió la corona de mejor manera en su bufanda de color negro.

- No estaría mal algo de comida italiana de vez en cuando -

Las únicas veces en las cuales Zarek probaba la comida antes de que su acompañante era cuando estaba con Aleksander, no quería que fuese envenenado por alguna mierda, si alguien debía morir por una estupidez como esa sería Zar...Aunque realmente nunca habían sido envenenados, creo que todavía no existe el idiota que intente matarlos ya que saben lo que ocurrirá después, a pesar de que los Black y los White tienen sus papeles listos en el bajo mundo todos saben que es mejor no cruzarse con una familia como esa.

Desvió la mirada hacia Alek para volver a mirarlo, como siempre lo hacía, de manera fija como si estuviese grabando en su mente y su retina cada expresión y facción de aquel rostro que comúnmente sonreía para todos, cosa que Zarek encontraba completamente molesta.

- Tu actitud es molesta -

Agregó con algo de frialdad

- Siempre le sonríes a todo el mundo y eso confunde a las personas, por lo mismo no te sorprendas cuando cometa la torpeza de violarme a alguno de tus admiradores secretos, no te sorprendas -

Fijó la vista hacia el frente y luego hacia la ventanilla del automóvil para mirar hacia afuera apoyando su rostro contra su mano como si estuviese aburrido, el tema era ¿de qué?. No lo estaba, estaba molesto de esa actitud ambigua de Alek que le daba confianza al primer idiota que le sonriera o algo por el estilo, cosa que no era así con Zar que reservaba sus características "especiales" sólo para el pelirubio, pero no lo haría, no lo haría más. Cerró sus ojos al sentirse como un niño mimado y caprichoso, pedirle a Alek que dejara de hacer esas mierdas era como si le pidiera a dios que bajara de su trono y lo rompiera...Además de que el pelinegro realmente admiraba esa parte de Alek que podía sonreír sin diferencia para ninguna persona, en ocasiones a él también le gustaría ser un poco más abierto de mente y de comportamiento...
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Re: El té de la tarde. [Priv]

Mensaje por Aleksander White el Miér Nov 23, 2011 3:10 pm

Cuando llegaron a la recepción, Aleksander pidió su abrigo estilo gabardina, de color blanco y sin ningun adorno, irónicamente contrastando con la prenda que Zarek había elegido. Así, logró tener la visión de los últimos minutos de Zarek en el lobby del hotel, avanzando cual dios sabe que todos los súbditos tienen que seguir y saludar sin quizá esperar respuesta a cambio.
Sasha le seguía, sin quedarse tampoco muy detrás, una bufanda de color rojo carmín contrastando con la gabardina que cubría gran parte de su cuerpo, muy a la usanza de los rusos, por mucho que ésto le molestara a Zarek, al rubio le encantaba la moda de su país.

A diferencia de Zarek quien iba con la cabeza en alto, Aleksander le seguía igual alzando su refinada nariz, pero sonriendo hacia todos y asintiendo con su cabeza, recibiendo de regreso sonrisas y palabras como:
"Vayan con cuidado"
"Los vemos pronto"
"Que tengan buena tarde"
Sasha amaba ver a la gente feliz y ¿porqué no? también amaba recibir amabilidad de su parte y todo eso, era producto de la forma en la cual ellos los trataban.
--Pasta. --Afirmó una vez que estuvieron en el auto y sus ojos dorados se posaban en aquella prenda de Zarek que envolvía su corona con un cuidado sin igual.
Estaba de un irremediable buen humor debido a aquél beso que aún le inundaba los labios, aún podía sentir la mano firme de su primo sobre su mejilla apretándole fuerte, instándole a rendirse ante él y como en las demás ocasiones, Sasha le había dejado hacer, inconscientemente dándole la razón, dejándole en claro que quien mandaba era él, Zarek.

Parpadeó varias veces cuando después de retener las pupilas platinadas del pelinegro por algún tiempo, el análisis terminaba con... esas palabras.

--¿Molesta? --Dijo, con la media sonrisa en la boca, sin entender. Pero no tuvo que esperar definitivamente mucho tiempo para escuchar la explicación.
Se quedó en silencio unos segundos, analizando lo que Zarek le acababa de decir.
¿Admiradores secretos?
¿Sonrisas a todo el mundo?
¿Molesto?
El silencio fue roto de pronto por una risotada que salió de los labios de Aleksander, quien volteó a ver a Zarek y rió un poco más. No estaba burlándose de él, sino de la estúpida situación en la cual se habían puesto los dos.

--Zar... No seas bobo, yo no tengo admiradores secretos, solo sonrió a la gente por cortesía, eso no es malo. --Dijo calmándose un poco, para luego voltear al otro lado, a su ventanilla, mientras veía pasar gente, edificios, negocios, el auto en movimiento cambiándole el paisaje a cada rato. --Vy mozhete menya iznasilovatʹ , yesli vy , i ya mog delatʹ vid, chto ya protiv (Puedes violarme a mí si quieres y yo podría fingir que me opongo) --Dijo, sonriendo aún más ampliamente, sin poder evitarlo sus ojos dorados coqueteando con aquél que tenía al lado, el inglés que manejaba no tenía ni idea del idioma ruso y así a Sasha no le daba miedo hablar.

"Ni en tus sueños húmedos Zar haría eso" Pensó, mientras sus ojos no dejaban de ver a su primo "Él es completamente diferente a mí... él tiene el sentido de la responsabilidad que yo no tengo... y debo respetarlo, no incomodarlo, por mucho que quiera acosarlo... él solo se sentirá incómodo."

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Re: El té de la tarde. [Priv]

Mensaje por Zarek Black el Miér Nov 23, 2011 4:59 pm

Esa manera tan expresiva de comportarse de Alek hacía que el pelinegro sonriera un poco para moverse hacia un lado dejando caer su cuerpo hacia la derecha deslizando su cabeza por el asiento hasta mirar a Alek, con los cabellos desordenados por el movimiento de su cuerpo, así volvió a sonreír, esta vez más suave estirando su mano como quien intenta alcanzar la fruta prohibida para acariciar los cabellos del ruso que tenía al lado de forma sutil.

- Durak ty - -Eres un tonto-

Su voz era suave, calmada, cosa extraña en un hombre tan serio como Zar quien usualmente nunca dejaba de ser frío aún en las peores de las situaciones, pero como había dicho antes, el único que goza de esos privilegios es Sasha.

- No vy znaete - - Pero ya sabes-

Deslizó sus dedos hasta perder el contacto con el rubio cabello logrando dar con la oreja a la cual, después de acariciar como si fuese una fina rosa, tironeó para reprenderle.

- YA by ne sdelatʹ eto - - Yo no haría eso -

Volvió a acomodarse en el asiento cruzándose de brazos para dejar caer sus piernas en el asiento acuerado que yacía frente a él, lo bueno era que el automóvil era grande, tipo limusina, como para llevar a mcuhas personas.

- No a ti...-

Susurró para dar término a la conversación, no porque no le agrada, sino porque no era correcto hablar de violaciones o relaciones sexuales, no para ellos.

Así, después de un buen rato en que se mantuvo en silencio con los ojos cerrados como si durmiera, llegaron al restaurant fino donde el auto se detuvo frente a la entrada para que ambos bajaran. Sólo para asegurarse de que a la corona nada le sucedería, la sacó del auto guardándola en su gran bolsillo, gustaba de los bolsillos grandes para echar sus cosas de manera despreocupada, no quería dejarla dentro del vehículo por temor a ser robada por el chofer o por algún idiota que anduviera con ganas de hacer maldades, en esa época era bastante común que eso sucediera.

- Creo que hablé con Ely de esto, pero el próximo mes será navidad y es hora de hacer los preparativos para los invitados, mandar cartas, hacer la lista, cosa de que nadie diga "no me avisaron con tiempo" y comiencen a hablar de más en las reuniones sociales -

Se llevó la mano hacia el torso, deslizando sus falanges por la negra prenda hasta dar con los botones a los cuales desabrochó para dejar al descubierto el chaleco negro apegado al cuerpo que llevaba sobre la camisa blanca, así después de hablar con el recepcionista, se sentó en la mesa correspondiente recibiendo la carta mientras fijaba la vista en cualquier sitio menos en el garzón, no porque no le agrada, sino porque era un hombre algo despreocupado de su entorno.

- Debería comer lasaña...-

Ojeó la carta de comida de color rojo mientras que desviaba su atención hacia al carta de vinos a la cual abrió, tenía ganas de beber algo.

- O quizás unos caneloni...Bucatini all'amatriciana -

Estaba indeciso, por lo mismo levantó la vista para mirar de manera despreocupada al mesero, tenía pinta de ser italiano.

- Che cosa mi consiglia per il cibo - - Qué cosa me recomienda para la comida -

El mesero respondió con una sonrisa enorme en su rostro, a pesar de que siempre llegaban personas de gran estatus nunca se fijaban realmente en su nacionalidad, por lo tanto pedían siempre en inglés, ya que estaban en Inglaterra.

- Mi consiglia "Spaghetti alla puttanesca". Campione d'Italia il gusto degli anni 50 -

Oh, una comida interesante.

- E il vino? - - Y el vino? -

- Il "vino della casa" di origine cilena - Es un vino que consta de distintas reservas que son echadas en un mismo jarro dándole un sabor bastante especial

Zarek asintió cerrando la carta para después mirar a Alek indicándole con un movimiento sutil de cejas de que se apurara en pedir, tenía hambre, Zarek siempre estaba con hambre.
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Re: El té de la tarde. [Priv]

Mensaje por Aleksander White el Jue Nov 24, 2011 2:01 pm

No pudo aguantar otra risotada cuando escuchó que le llamaba tonto. La risa en sí había sido de nervios, pues tonto no era, el rubio sabía exactamente lo que quería así como también sabía que no lo obtendría. Cerró los ojos al sentir la mano de Zarek en sus cabellos, sabía que quizá era la única manera en la cual lo tendría cerca... Y tan lejos a la vez.

Sonrió de una forma muy distinta a su mueca usual cuando le escuchó terminar de hablar. "No a ti" esas palabras dolían, aunque nunca se lo diría. No podía ser egoísta y de pronto arrastrar a Zarek por caminos a los que seguramente no quería entrar, si por él fuera, el pelinegro disfrutaría de su compañía en el trabajo, fuera de él, en las reuniones, en las fiestas... en la cama...
Más no era correcto.
No era algo que a Sasha le importara... Pues ellos estaban haciendo cambiar al mundo. Eso harían, ¿No era así? Un mundo donde no hubiera prejuicios, donde nadie los señalara por hacer lo que quisieran, donde nadie sería "condenado" por hacer cosas que realmente querían...
La pregunta que nunca se había atrevido a hacer a quemarropa era ¿Zarek querría lo mismo que él?

Dejó que el amplio automóvil quedara en silencio mientras jugueteaba con su bufanda carmín, sus ojos dorados pasando nuevamente hacia afuera, viendo el movimiento del auto que dejaba atrás todo para dirigirse a ese lujoso restaurante al que iban a veces. Volteó cuando el auto comenzaba a detenerse, solamente para ver como el pelinegro envolvía su corona y la ponía en el bolsillo, concentrándose después en las palabras acerca de navidad y las celebraciones que iban a tener que dar.
Claro...
Trabajo sobre todo.
Y Aleksander no podía dejarle a Zarek toda la responsabilidad y hacer berrinche por cosas tan nimias para la misión que tenían.

--Me encargaré con los caballos de que hagan la lista correspondiente y la dividan en las diversas recepciones que daremos. Se encargarán de imprimir las invitaciones y enviar a que mensajería las reparta. Déjamelo a mí. --Dijo, sonriéndole ampliamente.

Navidad...
"Amo navidad..." Pensó, mientras entraba cual rey a su palacio al restaurante, saludando a todos y sentándose frente a Zarek, recibiendo la carta y comenzando a buscar aquello que se le había antojado comer cuando estuvieron en la recepción del hotel.
La sonrisa se amplió al escuchar a Zarek hablando en italiano. ¿Tendría idea de lo bien que lo hablaba? de su acento casi perfecto y de la cara de sorpresa que el mesero había puesto. Escuchó la selección de comida de Zar y asintió, pues había sido perfecta e interesante, así que simplemente señaló cuando encontró lo que se le había antojado y pidió:
--Per me, a ravioli di ricotta e spinaci con pomodoro e pesto, e chardonnay. / (para mí, ravioles de queso con tomate y espinaca al pesto y chardonnay) -- Acto seguido, el mesero se fue presto a pedir las órdenes dejándolos solos nuevamente en la mesa.

--¿Me invitarás un poco de tu plato? Se me antojó cuando lo pediste... --Susurró, pasando la servilleta a sus piernas de una vez y comenzando a juguetear con los cubiertos, mala costumbre que tenía y que nunca se le había podido quitar. Alzó sus ojos nuevamente a Zarek, brillantes, de esos que realmente lo devoraban centímetro a centímetro, como si tuviera pinceles en ellos que estuvieran reproduciendo un fresco de su rostro en otro lugar del mundo. --Me gusta salir a comer contigo... --Susurró, poniendo un codo en la mesa y cerrando el puño para poder apoyar su cabeza de esa manera, regalándole una enorme sonrisa, de esas especiales que solo merecía él. --Mejor dicho... Amo estar contigo... --

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Re: El té de la tarde. [Priv]

Mensaje por Zarek Black el Jue Nov 24, 2011 4:14 pm

Dejó de lado la carta arreglando el cuello de tortuga de su prenda abrigada para después levantarse de la silla quitándose el abrigo para poder comer con más calma y soltura, la verdad la gabardina era algo incómoda para comer, con ese cuello extraño y con la tela tan apegada al cuerpo, si quería comer relajado definitivamente debía quedarse con el chaleco negro delgado que llevaba encima.

Amo estar contigo....

La voz...la voz se repetía en su cabeza como el tic tac de un reloj de mural, y no importaba cuantas veces le quitara las baterías, continuaba funcionando como si tuviese engranajes mágicas...Entonces ahí estaba, en medio de la batalla mental, sumergido en aquel mar oscuro que le indicaba que después de esa confesión, que en casos normales prefería no malinterpretar, debía llevárselo y follárselo como correspondía en el baño del restaurant, pero no podía....No podía, no estaba permitido y Zar procuraba mantener al pie de la letra las reglas de la sociedad, una sociedad mental que él había creado por temor a convertirse en la bestia que era, pero Zarek sabía, y a la vez lo negaba al igual que su atracción poderosa hacia quien le confesaba algo que le agradaba escuchar, si lo negaba no tendría que escucharse a si mismo hablando sobre guerras, si lo reconocía se hallaría tirado en medio del campo de batalla con escopeta en mano....¿entonces?.

- YA tozhe lyublyu Sashu - - Me encanta Sasha -

Sonrió, frío y calculador para bajar la vista hacia la carta colocándola abierta y levantada entre ambos para bajar su rostro jalando de la bufanda a Alek para que quedara frente a el.

- No seas despreocupado, Alek, hablar esto en voz alta es como hacer un pacto con el diablo en cuotas semanales, maldición -

Si quería hablar de amor podrían hacerlo, eran bienvenidos a hacerlo, pero en otro lugar, con otra gente, en otro espacio y en otro tiempo, quizás en sueños, quizás en pesadillas, si ellos se habían encontrado en esta vida podían encontrarse en la siguiente, con otro cuerpo, con otro canto y otra voz, era cosa de desearlo como lo había dicho Zarek, era cosa de creerlo como lo había dicho Alek...

Ya se lo ha dicho, por qué no lo entiende....

" Awwww, Alek es tan tierno, dan ganas de amarrarlo para meterle la pistola por el trasero"

Zarek desvió su mirada hacia el pensamiento que hacía gestos indecorosos obligando a Zarek a sonreír de una manera especial, no de una manera calma, ni fría, ni calculadora, era una sonrisa cabreada y asteada de estar lo suficientemente loco como para crear ese tipo de ilusiones en su cabeza.

" Después de eso podría disparar, de todas formas nadie lo tendrá después de mi, ¿no es así, Zarek?"

La ilusión, un hombre poco agradable por cierto, se lamió los dedos de una manera desagradable mientras que el pelinegro se echaba hacia atrás dejando caer la carta en la mesa para fijar su vista en los cubiertos, perdido en su mundo insano y oscuro que no quería enseñar a nadie más que a si mismo, de todas formas nadie comprendería lo que estaba pensando.

"Sería algo traumante...no es bonito ver los restos de carne que quedan sobre el plato de la bestia, asique, a-ma-rra-te, a ti y a ese pensamiento tuyo loquito de amor para evitar dañar a nuestro amoroso Aleksander, porque sino..."

El garzon pasó por sobre la ilusión haciéndolo desaparecer mientras el pelinegro cerraba ambos ojos, tragando saliva, de manera calma como si no hubiese sucedido nada, pero la verdad...Zarek definitivamente lo había pensado.

- Okey -

No sólo lo había amarrado sino que también mordido.

- Pero déjame probar antes la comida -

Había bebido de su cuerpo como quien bebe de una llave de agua

- No quiero que enfermes, primo -

Y después de eso le había besado la frente, la mejilla y los labios como si fuese judas....Se llevó la cuchara hacia la boca probando de mala gana la comida mientras recordaba reproduciendo en sus orbes el destello de la incredulidad y de la blasfemia...Zarek no cree en dios, tampoco cree en algún judas, pero si cree en la historia genial del traidor, de la bestia, por lo mismo no puede evitar pensar que en ocasiones es así hacia Alek, y bueno, la culpabilidad es algo que se recibe en la mente y se expulsa por la boca, quizás con un poco de ejercicio sexual podría eliminarse en otros lugares...

"He eyaculado mi culpabilidad en tu cuerpo"...

Qué morboso, masticó con desgana e indiferencia mientras que llevaba el tenedor hacia la boca de Alek para que comiera de su plato, para que bebiera de su vaso y muriera entre sus manos...

- No tiene nada malo, puedes comer -

Bajó la vista, tranquila, como si no hubiese pensado nada para sacar un poco de la comida del plato de Alek, sólo para asegurarse de que tampoco tenía nada...No lo tenía, definitivamente no lo tenía.
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Re: El té de la tarde. [Priv]

Mensaje por Aleksander White el Vie Nov 25, 2011 3:02 pm

Aleksander se retiró la gabardina, dejándola caer despreocupadamente a sus espaldas, más manteniendo sobre su cuello su bufanda roja. Amaba el frío, pero necesitaba estar abrigado en esas situaciones pues su salud no era usualmente tan resistente ante los cambios de temperatura y odiaba los resfriados. Se quedó apoyado en su mano, sus ojos dorados observando a Zarek quien de pronto parecía haberse ido con sus pensamientos a volar a otro lado.
Sasha estaba acostumbrado a que el pelinegro de ojos grises pensara en silencio demasiado, como si estuviera ordenando sus acciones en su mente, como si antes de actuar ante cualquier cosa primero tuviera que analizarlo, que realmente comprobar que nada malo pasaría. En veces, Aleks preferiría que Zar fuera un poco más despreocupado y que decidiera tomando los riesgos, más sin embargo el querer cambiar eso en él era como matar parte de su ser, de su fisonomía y psique y realmente... Sasha disfrutaba de él, así, completo... Pues en esos silencios de Zar, los ojos dorados de Aleksander lo devoraban con ese brillo especial que ponía cuando se daba cuenta que no le miraba, ese brillo predador que si sus impulsos le dejaban, le haría prácticamente saltar sobre él y obligarlo a cerrar el restaurante para que le poseyera en esa precisa mesa.

Se recompuso cuando le escuchó decir esas palabras y sonrió, ampliamente, como chiquillo al cual le han dado un regimiento de su dulce favorito. Entrecerró los ojos para dejarse arrastrar por él, escuchando cómo lo "reprimía" cariñosamente.

--Nadie está escuchando... Y no creo que nadie realmente piense "mal" de nosotros --Dijo sin que su sonrisa se quitara de sus labios, observando como esos hermosos ojos platinados se volvían a perder en su mundo de pensamientos.

Cuando el mesero llegó a poner los platos sobre la mesa, Aleksander se incorporó nuevamente, notando como aquel joven italiano servía con presteza y se retiraba del lugar, dejándolos solos.

--Siempre... ¿Tienes que ser tan paranoico? --Dijo, pues sabía exactamente porqué Zarek hacía eso. Y Aleksander le dejaba, no precisamente porque fuera descuidado, sino porque sabía que nadie sería completamente imbécil como para atentar contra ellos de esa manera. Nadie... o quizá algunos, pero contados en el mundo sabían exactamente QUIENES eran ellos y realmente... ¿Quién se atrevería a aventarse contra el tremendo monstruo que despertaría si uno de ellos faltaba?
Si Sasha muriera, estaba seguro que Zarek le vengaría propiamente.
Si Zarek muriera... Sasha simplemente acabaría con el mundo entero y luego... seguramente con él mismo.
Negó levemente con la cabeza, quitando esos insanos pensamientos de él, puesto que si se ponía serio Zar lo notaría al instante.

Abrió la boca para probar su platillo, sonriendo al retirar la comida del tenedor. Estaba realmente bueno. Le vió picar también de su plato, lo que hizo que Aleksander arqueara una ceja y sonriera. Por más que le dijera que no era necesario, sabía que era una costumbre y que sería tan insano el pedirle que no lo hiciera, tan insano como si le pidieran a él que dejara se sonreír.

--La próxima vez, pediré también consejo del mesero... Tu pasta está deliciosa. --Dijo, comenzando a comer su plato con toda tranquilidad del mundo, pasando de vez en vez su mirada hacia Zarek, como pretendiendo que disfrutaba la comida al mismo tiempo que al hermoso paisaje que tenía enfrente. --Zar... Hagamos una locura y no vayamos a la ceremonia... Digamos que la operación tardó más tiempo. -- Torció la boca, a sabiendas que la respuesta sería negativa, pero tenía que intentar.

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Re: El té de la tarde. [Priv]

Mensaje por Zarek Black el Vie Nov 25, 2011 5:50 pm

Se echó hacia atrás dejando el tenedor colgado y sujeto por sus labios mientras miraba hacia arriba, realmente nunca hacía locuras como escaparse de una ceremonia familiar o de faltar a una reunión, porque si hablamos de otro tipo de locuras pues sí, había hecho muchas.

Sonrió un poco llevando el tenedor hacia el plato de Alek para comer de ambas comidas, no lo parecía pero Zar realmente comía mucho, cosa que cuando le doliera el estómago se detendría pero por falta de espacio. Y bueno, ese no era el tema principal, Zarek estaba pensando en que realmente no le haría mal ser un demente normal, esos de que van en autos a toda velocidad para chocar contra colchones gigantes, tirarse en caída libre desde un avión o quizás beber vodka, su trago preferido, de cabeza...

- Ahahahaha qué estupidez -

Realmente se imaginó haciendo eso y no pudo evitar reír adjudicándose la atención de uno que otro cliente recatado que fruncía el seño ante el escándalo de felicidad, realmente en los círculos sociales adinerados la gente no era muy feliz...pero bueno, no importaba, estar con Sasha le ponía de buen humor.

- Hey, Sasha -

Apoyó el codo en la mesa para faltar al respeto, para las señoras de edad aquello era igual o peor que no ir a una misa dominical.

- Acabo de imaginarme en la más estúpida de las situaciones, estaba yo, en un avión de velocidad, tirándome en caída libre de cabeza mientras bebía Vodka -

Golpeó la mesa, los rusos eran algo escándalosos.

- YA khochu , chtoby sdelatʹ eto - - Quiero hacerlo -

Se levantó de la mesa rápidamente agarrando la mano de Sasha para jalarlo, debían ir a hacerlo, en su cabeza había sido tan genial que QUERÍA, AHORA hacerlo, por lo mismo se apresuró a la salida, pero...Se llevó la mano hacia el vientre, la comida no podía ser desperdiciada asíque lo haría después de la comida.

Aclaró su voz y volvió a sentarse recobrando la compostura.

- Después de comer iremos a pasear a un lugar decente, primo -

Su conciencia, a su lado, estaba retorciéndose a carcajadas mas Zarek lo ignoraba, como siempre, últimamente no se sentía él.

- Así que llama y excúsate por ambos, tenemos reuniones que atender a la hora de la ceremonia por lo tanto no asistiremos ni tampoco llegaremos a casa, encárgate de decirlo muy bien para que cancelen las agendas correspondientes -

Volvió a comer, la compañía, el vino y la comida...Definitivamente era uno de sus mejores días.
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Re: El té de la tarde. [Priv]

Mensaje por Aleksander White el Vie Nov 25, 2011 8:07 pm

Comía en silencio degustando el rico sabor de la ricotta con las espinacas al pesto. Realmente, Sasha era amante de la buena comida, no importaba de qué región el mundo fuera siempre y cuando tuviera un sabor único y fuese bien preparada. Dejaba espacio para que Zarek pudiera picar de su plato sin problemas, Aleksander no era conocido por tener un gran apetito, así que estaba bien con que su primo "robara descaradamente" de su plato.

Dejó de comer cuando Zarek de pronto se carcajeó. Una risa sincera, que salía de su boca con un volumen alto, como si alguien hubiese puesto un megáfono en él. Sasha parpadeó, sus ojos dorados auténticamente sorprendidos de verle tan feliz. No que le molestara, pero usualmente Zar no era así. Le vió poner el codo en la mesa, y aunque el mismo Sasha lo había hecho antes de la comida, era por etiqueta que con platillos en la mesa eso no "podía" hacerse.

Zarek estaba raro. Justo en ese momento estaba mostrando una actitud bastante rebelde que lejos de molestarle a Sasha, estaba encantándole, como si fuera un faquir con una flauta embrujando a una serpiente.
--Has pensado.... Que la gravedad no te dejaría... --Dijo, tomando un sorbo de su copa y sin poder evitarlo, riendo cuando Zarek golpeó la mesa. Su primo reprobaba todo ese tipo de comportamientos que llamara la atención y ahora él mismo parecía ser el alma de la fiesta. Acompañó sus risotadas cuando dijo de pronto que quería hacerlo, pero dejó de reír cuando le vio levantarse rápidamente y tomar su mano.
En público.
Sasha no se sentía para nada incómodo con el asunto, más sin embargo, se le hacía extraño que Zarek, quien siempre fuera reservado al respecto estuviera ahora mostrándose tan abierto, no importándole nada. Se regresó otra vez, confundido, suspirando para seguir comiendo con la mirada de todos fija en ellos. Sonrió, un tanto sonrojado agachando los ojos dorados para seguir con su platillo en silencio y soltando una risita nerviosa cuando Zarek volvió a hablar. Se sintió estúpido, como una colegiala nerviosa en su primera cita y luego...
Las palabras de su primo le hicieron soltar el tenedor y sonreír, de una manera tan sincera y sorprendida... Que incluso sus ojos amenazaron con humedecerse.

--Claro, me encargaré de todo. --Dijo, animado, recomponiéndose y tomando el tenedor, volviendo a devorar su platillo con elegantes modales, pero con más apetito del usual.

Zarek...
Estaba diciéndole que al fin, luego de tantos años se brincarían un compromiso no necesario, que al fin estaba dispuesto a pasar un rato divertido con él, a darse una oportunidad de esparcimiento e iba a ser con él. Se sentía en esos momentos motivado, importante, feliz y con una sobrecarga de adrenalina que su cuerpo parecía no soportar. No importaba que le dijera al final del día que pensaba aventarse de ese maldito avión sin paracaídas.
No...
No importaba.
Porque si así fuera, lo iba a hacer con él. Con ÉL y con nadie más.
Y Sasha tampoco había perdido el hilo de las palabras, la invitación espacio-temporal que había indicado que debía cancelar todo hasta el día siguiente. Para estar seguros cancelaría incluso todas las citas posteriores, que no eran de vida o muerte ni tampoco eran muchas.
Suspiró, más sonrojado que nunca, tomando de la copa de vino y terminándola, casi con prisa acabando con su platillo, para luego, en un impulso y sin importarle nada, tomar la mano de Zarek sobre la mesa, apretándola significativamente para decirle:
--Yo estoy listo, partamos cuando quieras. --Se sorprendió de su voz nerviosa, animada, de la respiración que le faltó al hablar.
Realmente Zarek podía ser el rey negro de Scorîa, pero para Aleksander White, Zarek era SU rey.
Y ese día sentía que iba a pasar algo importante, algo significativo y le iba a seguir ciegamente, hasta el fin del mundo de ser necesario.

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Re: El té de la tarde. [Priv]

Mensaje por Zarek Black el Vie Nov 25, 2011 8:51 pm

La comida sabía muy bien en buena compañía, además de que el chef del lugar era uno de los mejores allá en Italia, por lo mismo estaba algo más feliz de lo normal, comer lo hacía feliz, estar con Sasha lo hacía feliz, comer mientras estaba con Sasha SÍ que lo hacía feliz.

Masticó un poco para después beber desviando su mirada hacia las personas que le miraban, y a pesar de que era un hombre frío por naturaleza les ofreció una sonrisa calculadora que obligó a las mujeres a desviar su mirada, al fin y al cabo no cualquiera sonreía de ese modo que sólo Zarek sabía, asique era mejor evitarlo por un momento y volver a sus comidas, silenciosas y poco gozadas mientras mantenían conversaciones superficiales como lo horrendo que era el vestido de la novia en uno de los casamientos sociales a los cuales habían asistido...Detalles, simples y mortales detalles.

A pesar de que una vez más estaba perdido en su mundo no pudo evitar sorprenderse al momento en que Sasha deslizó su mano por la mesa para tomar la propia haciendo que sus ojos se entrecerraran ligeramente mientras el vino reptaba por su traquea después de ser bebido.

Las manos, el nerviosismo y el deseo crecían de manera considerable, por lo mismo, y por primera vez en su vida, Zarek correspondía el agarre escurriendo sus dedos entre los dedos ajenos de manera suave como si fuese la mejor de las rozas, una de las rozas más delicadas del mundo, por lo que había que tratarlo con cuidado para que no se rompiera. Sus dedos, vigorosos, sintieron el nerviosismo ajeno e imitando el movimiento tembloroso se detuvieron para dejar respirar como un quinceañero enamorado a quien ahora bajaba su vista hacia el vino para volver a beber, ya no importaban mucho las miradas ajenas, aunque si era extraño que dos hombres se tomaran la mano de manera tan despreocupada y tan...especial.

- Posmotrite, chto vy delaete so mnoĭ - - Mira lo que me haces-

Bajó su vista después de dejar sobre la mesa el vaso vacío de vino llevándose hacia el rostro la mano para tapar la verguenza que se manifestaba en un ligero temblor de labios y en un cerrar de ojos calmado, realmente ese día Zar no estaba siendo él.

Pero todo lo bueno tenía que acabar, asique después de un rato hizo que su mano retrocediera para limpiar su boca machada con la salsa de la pasta, en ese instante realmente deseaba un poco de pasta dental, le gustaba el sabor a menta mezclada en su boca, menos mal que siempre llevaba consigo una especie de estuche con aquellos implementos de limpieza que habían hecho que Lexa, su ex-.novia, riera a carcajadas, pero no le importaba parecer un poco..."afeminado" en esos aspectos, un hombre siempre debía mantenerse limpio no importara cual fuese el caso.

- Vamos, es hora -

Ya la exquisita cena había acabado, antes de ir a jugar como un par de adolescentes quería ir a algún baño para limpiarse los dientes, y no creía que fuese bueno que lo vieran cepillándose en el baño de clientes, por lo mismo pidió prestado el baño para los trabajadores y ahí se lavó sintiendo como la menta le devolvía la sensación pulcra al cuerpo. Listo salió mirando a Sasha para mover la cabeza indicándole que salieran con el movimiento, por hoy sería Sasha quien guiara la parranda para ambos.
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Re: El té de la tarde. [Priv]

Mensaje por Aleksander White el Sáb Nov 26, 2011 3:13 pm

Seguía siendo un huraño por completo.
Aleksander no pudo evitar notar aquellas miradas y sonrisas hacia las mujeres de otras mesas, quienes habían volteado a verlos con interés, haciendo incluso que el rey blanco sonrojara un poco más y... tembló cuando él apretó su mano de forma suave. Lo usual sería que Zarek le hiciera entrar en razón, que le dijera que no tenía que comportarse así enfrente de todas aquellas personas, que tenían que guardar apariencias y que no debían dar que hablar a la gente y sin embargo.
¿Qué podrían hablar todos aquellos protegidos?
Al final del día iban a ser ellos quienes les liberaran de todos esos yugos que les sostenían. Las conversaciones idiotas, las cadenas, los prejuicios.

--Eto ne moya vina. My oba s uma i ... (no es mi culpa. Estamos ambos locos ya...) --Susurró a su vez, sonriendo y dejando que sus cabellos taparan sus ojos, sus mejillas inchadas de esa enorme sonrisa estúpida que no quería despegarse de sus facciones. Asintió cuando Zarek dijo que era hora, levantándose con él y dejando firmada la cuenta. Les conocían, no era problema que solo firmaran, la factura llegaría al Hotel y se pagaría de inmediato como era costumbre. Aleksander dejó una buena propina al mesero no sin antes darles las gracias y se introdujo en el baño de los clientes.
A él no le daba pena el que le vieran cepillándose los dientes. ¿Qué eso no era normal? Era como lavarse la cara, aparte, él era rápido.
No tardó mucho, y cuando salió, se dedicó a hacer las llamadas pertinentes para deshacerse de familia, compañeros de trabajo y guardaespaldas por al menos 2 días. Aleksander sabía que iban a regresar antes que eso, más si por alguna razón Zarek se dejaba convencer él quería tener todo listo.
Cuando salió del otro baño, Sasha sonrió, siguiéndole obediente y luego cuando estuvieron de nuevo en el auto, dió indicaciones al chofer y subió la ventanilla polarizada que les comunicaba, para prácticamente aventarse sobre Zarek y abrazarlo, fuerte.

--Zar... My sumasshedshie (estamos locos) --Repitió en Ruso, para sin poder evitarlo, emocionado como estaba ser esta vez él quien se adueñara de sus labios, casi subiéndose sobre su cuerpo y abrazarlo del cuello ahora, no dejándolo irse. --Un avión nos espera en el Aeropuerto... --Susurró sin separarse del contacto de esos cálidos y suaves labios que le volvían loco. --Vamos a aventarnos en paracaidas... Bebiendo vodka... en Rusia.--No pudo evitar jadear lo último, para acto seguido acallar cualquier protesta que hubiese podido tener con sus labios, mordiéndole su labio inferior, aprovechando que el movimiento del auto le empujaba más contra él para pegar su cálido cuerpo sobre la anatomía musculosa del rey negro.

Realmente... Ese día era muy bueno.
Y algo que ponía hiperactivo y de buen humor a Sasha, era que las predicciones de que se haría mejor, poco a poco iba en aumento.

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Re: El té de la tarde. [Priv]

Mensaje por Zarek Black el Sáb Nov 26, 2011 5:58 pm

Nuevamente sobre el vehículo aunque esta vez parecía estar más calmado que hace un instante, quizás el quitarse el peso del trabajo por un momento lo había hecho sentirse relajado, por lo tanto sería una tarde muy grata.

Desnudó la corbata que le apresaba el cuello mientras asentía a la voz de Sasha concordando de que ambos estaban locos, mas al momento de ver el cuerpo sobre el suyo, y a sus espaldas el vidrio polarizado que tapaba todo, respiró como quien respira el aire contaminado.

El calor de Sasha, las manos de Sasha, los labios de Sasha, el deseo de Sasha...Sí, recordó que todo eso le gustaba, recordó también que la primera vez que Alek se subió de esa manera había quedado tan duro que incluso le empujó lejos sintiéndose extraño, tan humano, tan hombre...Pero esta vez no era así, incluso sus manos se habían deslizado por el cuerpo ajeno hasta las caderas a las cuales tomó de manera firma como diciendo "Esto, y todo lo demás es mío", sus labios se acercaron a los labios de su primo para darle un beso suave, calmado, mientras que cerraba sus ojos como si con ello pudiera sentir aún más el beso que le otorgaba a su primera y única obsesión.

- Me gusta Rusia, me gusta la nieve de Rusia, el alcohol de Rusia y también Sasha -

Comentaba entre besos juguetones y sonrisas mientras que sus manos movían el trasero contrario de adelante hacia atrás para que el cuerpo se rosara contra su pene mientras que su estómago rosaba la entrepierna de su primo de manera descarada, así el deseo por el cuerpo creció manifestándose en un endurecimiento de su pene que clavaba la entrepierna del ruso de modo insolente.

- Quiero que nos hospedemos en un hotel cualquiera, si vamos al nuestro no podremos descansar como deseamos -

Tiró el cuerpo de su primo hacia un lado para el colocarse encima de él rápidamente frotando su pene contra el pene contrario por sobre la ropa, la verdad después de el sueño que había tenido hace unos días le importaba poco hacer cosas con Sasha a escondidas, donde nadie los viera.

Bajó su lengua hacia el cuello al cual lamió con delicadeza mientras entreabría los labios para expulsar una respiración representada en un gemido bajo para que el chofer no escuchara lo que hacía ambos atrás, así bajó la mano hacia la entrepierna del rubio para masturbarlo por sobre la ropa como si estuviese masturbándose a si mismo, mirando la expresión excitada de su primo de una manera cínica y voraz comiéndoselo con la mirada a medida que el auto y su mano avanzaban.

- Después de eso podríamos comer algo en la cama, quizás no levantarnos en todo el día...-

Le encantaba mirarlo, en todo sentido, realmente le encantaba, en su mente tenía presente cada una de las expresiones de Sasha como si fuesen fotografías antiguas que se mantenían en buen estado por el buen cuidado que le daba.

- Hey Sasha, yo...-

Su expresión, melancólica, se dejó notar después de derretir con el calor del momento su máscara fría que le otorgaba a todos menos a Sasha, mas cuando iba a continuar hablando el auto se detuvo indicándole con ello que ya habían llegado a su destino.

- Te lo diré...en Rusia -

Sonrió un poco para arreglarse la ropa bajándose del auto mientras el chofer le hacía una reverencia de despedida, definitivamente sería un buen viaje.
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Re: El té de la tarde. [Priv]

Mensaje por Aleksander White el Dom Nov 27, 2011 1:08 am

Sasha tenía la firme creencia que ese día sería excepcional. Había comenzado como cualquier otro día normal, con la rutina de la oficina, el trabajo, las juntas y luego; poco a poco, se había ido convirtiendo en un día fuera de lo común. Extraño, más no por eso malo.
Zarek le había sorprendido más de una vez en esa tarde, primero "coronándolo como su reina negra," luego besándolo de esa fiera manera que le había hecho perder el aliento, aceptando ir a comer al restaurante Italiano y luego, ese viaje no planeado al cual accedió tan rápido.
Sasha pensaba que estaba en un sueño, un dulce y hermoso sueño el cual sabía era realidad. Lo sabía porque podía sentir el calor de Zarek, sus manos apretándole la cadera y sujetándole, firme, como si estuviera marcando pertenencia. Lejos de molestarle, Aleksander había cedido sumisamente, besándole de manera calma, dejando que las manos de Zar le posicionaran sobre él, moviéndose de adelante hacia atrás, haciendo que sus cuerpos se rozaran y que su respiración se acelerara, que el beso fuera entrecortado por jadeos debido a las deliciosas sensaciones que invadían su cuerpo.

--Me complace... que te guste Sasha... --Susurró entre el beso, sintiendo el deseo de Zarek creciendo sobre el suyo mismo, sintiéndolo por primera vez. Siempre le había retirado, siempre había rehuido ese contacto y ahora...
Aleksander quería saber qué era diferente.
Porque si había sido algo que él había hecho, quería repetirlo siempre, hacer que Zarek fuera así todos los días con él, serio en el trabajo, serio en las reuniones, apasionado en los momentos de soledad.

--Así va a ser Zarek... Nos hospedaremos en un buen hotel de St. Petetsburgo, daremos nombres falsos, pediremos vodka... --Jadeaba cada vez más audible, dejando que fuera ahora él quien le apresara, quien le hiciera sentir su pasión quemándole por sobre la ropa, el calor invadiendo todo, sus mejillas, su cuerpo y parecía que solo era irónicamente aliviado en la búsqueda de más calor. La respiración pesada de Zarek solamente disparó la suya propia, la cual trataba por todas las maneras del mundo de que no sonara a nada parecido a un gemido para que no fuera a interpretarse como lo que realmente era por el chofer.

--Zar... Ah... --jadeó casi inaudiblemente cuando el otro le tomó su centro con su mano, cerrando sus ojos con fuerza, incluso haciendo su cabeza para atrás dejándole a Zarek camino para que se apoderara de su cuello, su mano bajando a su vez para tocarle de manera necesitada, sus ojos aún cerrados, puesto que tenía la sensación de que cuando sus orbes doradas se encontraban así, la oscuridad le hacía que su percepción se volviera más aguda, que sintiera más. Y es que no quería que se terminara, ese calor, esa sensación.

--¿Si? Dime... Zar... --Susurró quedo, entreabriendo sus ojos para verle con su rostro sonrojado, alzando la mano para acariciar su mejilla, admirando aquél rostro que tenía color, que tenía expresiones y era solo para él.
Para él y nadie más.

El movimiento del coche que paraba, sin embargo, rompió el momento de ensueño e hizo a Aleksander incorporarse para arreglar su gabardina blanca, que afortunadamente era amplia y no dejaba notar la forma poco conveniente que en la que el recorrido le había dejado.
--En Rusia, será... --Susurró, dejándole ir.
Bajó sonriendo, despidiéndose del chofer y guiando a Zarek hacia la terminal privada adonde le habían dicho el avión estaría esperándoles.

Bastó el decir su nombre para que en menos de 10 minutos todo estuviera listo y él estuviese viajando en el cómodo jet, al lado de Zarek, con destino a la madre Patria y contento de que ese día simplemente no dejara de darle sorpresas y rogando incluso, que no se acabara...
Le gustaba ese ensueño, esa nueva manera en la que Zarek se estaba comportando.
Oh... le gustaba Zarek...
Y el tenerlo a su lado en ese momento era la completa dicha para el rubio ruso.

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